Nosotros

REASON WHY

Es la historia  del 7% de los diabéticos del mundo, que como consecuencia del descuido de su enfermedad han perdido la sensibilidad en sus pies y una pequeña piedra en el zapato puede ser el comienzo de la peor batalla que tendrán que lidiar en sus vidas: La batalla por no perder un pie.

NUESTRA HISTORIA

La creación de Cupersan fue serendipia pura, desde su creación hemos recorrido y descubierto un largo y apasionante camino.

Nació por allá en el 2011 luego que Sebastián Herreros (Químico) en respuesta al incremento del precio del yodo producto del desastre nuclear de Fukushima decidiera crear una nueva formulación para prevenir las infecciones en las ubres de vacas lecheras. Esta vez la formulación tenía entre sus componentes cobre.

Todos los rebaños que usaban yodo de un día para otro comenzaron a usar la nueva formulación con cobre. Al corto tiempo los veterinarios de los campos empezaron a describir algo no previsto, las heridas en las ubres de las vacas estaban sanando muy rápido, tanto así que llamaba muchísimo la atención.

Fue ahí cuando Félix Gallardo (Médico veterinario) decidió ir un poco mas allá, se contactó con una agrupación de veterinarios que rescatan perros abandonados y luego los dan en adopción. Junto a su grupo comenzaron a tratar las heridas de perros atropellados, los resultados fueron sorprendentes, esto impulsó las primeras pruebas en heridas abiertas de familiares y personas cercanas al equipo.

En 2014 motivados por los buenos comentarios de familiares y amigos decidimos comenzar una investigación más profunda en humanos, pero esta vez estudiaríamos las heridas más complejas que hay: Las ulceras de pie diabético. Buscamos una institución que nos pudiera guiar en este nuevo desafío y así llegamos a la Asociación de Diabéticos de Chile. Les presentamos nuestro proyecto y conscientes del potencial que podría tener para sus pacientes decidieron apoyarnos.

En conjunto desarrollamos un ensayo clínico que fue autorizado por el comité de ética de Servicio de Salud Metropolitano Oriente que se efectuó entre 2014 y 2015, entre los resultados vimos que heridas que estaban abiertas sin evolución desde hacía meses cicatrizaron por completo, como los pacientes eran recurrentes ellos mismos percibían la notable evolución de sus heridas, cada semana que pasaba nos llenábamos de ilusión al ver la cara de emoción de los pacientes, por fin estaban sanando sus heridas.

Hicimos seguimiento fotográfico cada 7 días, medimos cupremia y recuento microbiológico. Unos de los principales indicadores de evolución positiva era la desaparición del tejido macerado producto de las metaloproteinasas y la ausencia del mal olor al tercer día de tratamiento, esto debido a la disminución de la carga bacteriana en la herida. La cupremia se mantuvo dentro de los parámetros normales y no vimos reacciones adversas.

El hito que nos impulsó a crear Cuperscience fue cuando vimos que gracias al tratamiento con Cupersan se había revertido el pronóstico de amputación de una herida grado IV en un paciente de 60 años al que le habían amputado ya en dos ocasiones anteriores dos dedos del pie. Cuando vimos las fotos del caso clínico documentado por el equipo médico nos impresionamos muchísimo, fue ahí cuando nos dimos cuenta que teníamos que llevar esto a la gente de forma masiva.

Pero para lograr transformar nuestro descubrimiento en un producto comercializable notamos que necesitaríamos un partner que nos pudiera aportar conocimientos, contactos y financiamiento. Presentamos nuestra iniciativa a la incubadora de negocios Ganeshalab y participamos del programa de formación. Finalmente, luego de 4 intensos años logramos conseguir un laboratorio farmacéutico para fabricar, cumplir con todos los requisitos necesarios para obtener las inscripciones en el Instituto de Salud Pública y comercializar nuestros productos.

NUESTRAS ALIANZAS

Adich

Asociación de diabéticos de Chile